OPINIÓN: El mundo del tormento que hace convenios con la impunidad - 01/02/2010
La nueva temporada para la fruticultura norpatagónica se está presentando con las dos caras de siempre. Una de ellas nueva, por que sus frutos son otros. La otra, tan vieja como la actividad misma. Esta última es la vieja cara que cada año se presenta con el mismo nombre: “crisis”.
Está en crisis aquel productor atrapado entre dos temporadas por un sistema que permite –y sin pudor- por un lado, el incumpliendo contractual empresarial por una cosecha pasada y por el otro, el miedo a no poder cumplir lo firmado bajo presión, por la cosecha en curso. También está en dificultad el que no alcanzó a cubrir su costo de producción y tiene que, seguir en carrera o regalar las chacras o, aquel que le hicieron creer que estar pseudo -integrado no es estar aprisionado. Pero mucho más lo está, el productor que tiene miedo: de no poder vender, de no poder cobrar lo que “entregó”, de que nunca más le quieran comprar su producción por ser un productor que reclama.
Dicho de otro modo, el miedo paraliza, esa es la gran crisis. La otra, la que siempre está a mano para el reclamo empresarial, simplemente forma parte de las dificultades propias de la actividad y si alguna de ellas puede compararse con la que sufre el productor, puede ser la de conciencia. Pero en economías como éstas, estas crisis no son relevantes por que tienen efecto nulo.
Por esta razón, en fruticultura, pensar la crisis es pensarla como una herramienta que necesita de la voluntad colectiva para establecerse y consolidarse en cada repetición. El sistema vicioso que existe, también necesita de un productor independiente convencido de su estado ineludible de crisis, y entregado a las creencias de que nada puede hacer. Asimismo, de un sistema político atormentado y temeroso de desequilibrar esa balanza que nunca estuvo equilibrada.
En otras palabras, es más apropiado decir que existe una cultura frutícola de la crisis. Entonces, se puede pensar como un instrumento de un proyecto, que organiza los valores en un sistema en el que cada actor cumple su rol para que todo siga igual. Cuando lo expuesto anteriormente se cumple, se observa el efecto anestesiante que cubre al sector de los productores independientes y/o al sector político, y es aquí cuando el sistema “ríe a carcajadas mientras se frota las manos”.
Pero no todo está perdido, por el contrario, en medio de este abatimiento, surgen reuniones como la del jueves 28 de enero en federación. A pedido de productores afectados que superaron el miedo, se empieza a organizar el trabajo en equipo entre: los afectados, los que escucharon y hablaron con pasión, los que escucharon y hablaron con temor, los que hablaron y no escucharon y los que propusieron desde lo tibio a lo más jugado, pero hicieron propuestas. Estas acciones son la que conducirán a un futuro: no, a un futuro almidonado, inmaculado -ello sería sospechoso por no expresar a una actividad cuya lógica es la pasión- si, a un futuro donde la crisis es una constante renovación de conflictos nacidos de la búsqueda de la excelencia para todos los integrantes de la cadena.
ACLARACIÓN
Ante lo sentenciado en el suplemento Rural del diario Río Negro el pasado sábado 30 de enero, donde se dice que la Federación envió oficialmente listados de productores neuquinos que debían cobrar subsidios, deseamos aclarar que NUNCA se realizó dicho envío y que los listados de la provincia de Río Negro son de acceso público y pueden ser revisados libremente desde la web de FUNBAPA.
Nuestra institución conoció los listados de Neuquén solamente cuando fueron publicados por la página web Fruticulturasur, no antes.
La Federación Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén no discrimina con información a los medios masivos de comunicación y trabaja a diario para que el accionar de la institución llegue a los medios y así los productores puedan estar también informados del quehacer de la misma.
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